Como no les alcanzo el presupuesto y la mascota de Iron Maiden se encontraba de vacaciones en Ibiza, los buenos pueblerinos de Morbid Saint tuvieron que recurrir a la abuela de Eddie para que aparezca en la portada de su album debut, Spectrum of Death. No les importo que la anciana tenia un caso terrible de caries y de encias sangronas o que su melena despeinada y canosa no representara la furia vital del thrash metal como se merecia.
Para ellos lo mas importante en el '88, cuando este album se edito, era sacar un producto al mercado antes de que se les pase el tren. Razon por la cual la banda se apresuro en editar Spectrum of Death a traves del sello mejicano Avanzada Metalica, inestable y pasajera morada para olvidables ediciones de bandas paisanas como Transmetal y Anialator.
Luego, con el tiempo, la movida subterranea reviviria esta grabacion una y otra vez y la convertiria en una especia de muerto terco. Disqueras tan poco conocidas y efimeras como Power Play, Edge, Keltic, y Grindcore hicieron el minimo esfuerzo para sangrar un poquito mas esta grabacion, que dicho sea de paso, sino fuera por su calidad, hubiera sido sepultada hace rato ya entre pilas de thrash de cuarta editados por sellos de tercera.
Spectrum of Death es uno de los mejores discos de thrash metal jamas grabado. Punto. La declaracion suena ostentosa y exagerada, pero los amantes de lo salvaje, los sadocos del oido y los cultistas atascados en los 80's que lo han disfrutado podran sin duda atestar por su insaciable brutalidad.
Para empezar, Spectrum of Death es un disco absolutamente salvaje y descontrolado. Es mas thrash que la mitad de las discografias de Anthrax, Metallica y Megadeth combinadas. Pero si eso no dice mucho entonces consideren la despiadada performance de la banda; el batero Lee Reynolds dominaba el doble bombo con la rapidez de un Gene Hoglan despues de una dieta, mientras que el tandem de los guitarristas Jim Fergades y Jay Visser aceleraba el tempo a velocidades hasta entonces no conocidas. No me soprenderia que este par sean hoy en dia un par de muñones; manos amputadas tras severos casos del sindrome del tunel de Carpio. Por su parte el vocalista Pat Lind gruñia las letras, se carcajeaba y hasta dejaba escapar golpes vocales, a la Tom G Warrior dando vueltas en 45 RPM's.
Es tal el desfogue de la banda que hacia el final nos regalan el corto instrumental que da titulo al disco. Dificil decidir cual fue la intencion de esta inclusion; si dejar que el fanatico respire, o si eran ellos mismos los que necesitaban un descanso.
((Espectro de la Muerte))
Para ellos lo mas importante en el '88, cuando este album se edito, era sacar un producto al mercado antes de que se les pase el tren. Razon por la cual la banda se apresuro en editar Spectrum of Death a traves del sello mejicano Avanzada Metalica, inestable y pasajera morada para olvidables ediciones de bandas paisanas como Transmetal y Anialator.
Luego, con el tiempo, la movida subterranea reviviria esta grabacion una y otra vez y la convertiria en una especia de muerto terco. Disqueras tan poco conocidas y efimeras como Power Play, Edge, Keltic, y Grindcore hicieron el minimo esfuerzo para sangrar un poquito mas esta grabacion, que dicho sea de paso, sino fuera por su calidad, hubiera sido sepultada hace rato ya entre pilas de thrash de cuarta editados por sellos de tercera.
Spectrum of Death es uno de los mejores discos de thrash metal jamas grabado. Punto. La declaracion suena ostentosa y exagerada, pero los amantes de lo salvaje, los sadocos del oido y los cultistas atascados en los 80's que lo han disfrutado podran sin duda atestar por su insaciable brutalidad.
Para empezar, Spectrum of Death es un disco absolutamente salvaje y descontrolado. Es mas thrash que la mitad de las discografias de Anthrax, Metallica y Megadeth combinadas. Pero si eso no dice mucho entonces consideren la despiadada performance de la banda; el batero Lee Reynolds dominaba el doble bombo con la rapidez de un Gene Hoglan despues de una dieta, mientras que el tandem de los guitarristas Jim Fergades y Jay Visser aceleraba el tempo a velocidades hasta entonces no conocidas. No me soprenderia que este par sean hoy en dia un par de muñones; manos amputadas tras severos casos del sindrome del tunel de Carpio. Por su parte el vocalista Pat Lind gruñia las letras, se carcajeaba y hasta dejaba escapar golpes vocales, a la Tom G Warrior dando vueltas en 45 RPM's.
Es tal el desfogue de la banda que hacia el final nos regalan el corto instrumental que da titulo al disco. Dificil decidir cual fue la intencion de esta inclusion; si dejar que el fanatico respire, o si eran ellos mismos los que necesitaban un descanso.
((Espectro de la Muerte))

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